Guía completa de cómo regar tus plantas para no matarlas ni de amor ni de pena

El riego es uno de los cuidados más básicos e importantes para el crecimiento de las plantas. Gracias a el agua, las plantas pueden absorber todos los nutrientes necesarios de la tierra. Acertar con la cantidad de agua adecuada que deben recibir no es tarea fácil, o nos pasamos o nos quedamos cortos, y aunque la mayoría de veces suelen morir por exceso de riego en varias ocasiones nos resulta difícil determinar si una planta se muere por falta o exceso de agua, ya que los síntomas suelen ser parecidos. 

En Selvaviva te queremos ayudar a convertirte en todo un experto de plantas y hemos creado una guía para enseñarte a regar tus plantas para no matarlas ni de amor ni de pena. Además, te contamos algunos trucos para cuidar tus plantas durante las vacaciones de verano. 

1. Entiende la biología de tus plantas 
Uno de los errores más comunes es tratar a todas las plantas por igual. Cada planta pertenece a una familia que tiene necesidades específicas de agua, luz, temperatura y humedad. Para saber cuánta agua necesita cada planta, será importante familiarizarte con tu planta, su origen y sus necesidades. Por ejemplo, las plantas de la familia Cactaceae (cactus) son muy resistentes y fáciles de cuidar, en cambio las de la familia Marantacea (calatheas) requieren un riego más constante para que la tierra siempre se mantenga húmeda. La clave es siempre recordar el origen de tus plantas e intentar imitarlo para que se sientan como en casa.

CONSEJO #1: Tu planta tardará unos días incluso a veces semanas en adaptarse a su nuevo hogar. Aparte de seguir nuestras guías de cuidados básicos, aprende a observar tu planta, el estado de sus hojas y de la tierra sobre todo al principio. Poco a poco irás aprendiendo a saber lo que necesita en cada momento.  

2. Adapta tu riego según las diferentes estaciones del año
Aunque no hay un hora fija de riego, si hay tramos del día en las diferentes estaciones del año que son más convenientes para tu planta. 

  • Verano:  En los meses más calurosos, el riego deberá ser abundante y profundo sobre todo en zonas más secas como Madrid. En verano, deberemos evitar regar las plantas durante las horas de más calor, ya que el agua se evaporará con más rapidez y el sol podría quemar las hojas. Recomendamos regar a primera hora de la mañana, tras la puesta de sol o por la noche. 
  • Otoño: Tras el verano, deberemos ajustar la frecuencia del riego para ayudar a tus plantas a sobrevivir la transición entre la alta cantidad de agua del verano y las bajas temperaturas del invierno. Las plantas poco a poco empezarán a entrar en "hibernación vegetal" y por lo tanto no requerirán tanta agua. Recomendamos regar a media mañana.  
  • Invierno: Las plantas de interior no necesitan tanta agua durante el invierno y por lo tanto habrá que reducir la frecuencia de riego (según el tipo de planta). Recomendamos regar por la mañana para que el agua tenga tiempo de evaporarse durante el día evitando que se hiele sobre la planta.  
  • Primavera: Esta época marca el comienzo de la fase de floración de la mayoría de las plantas y por lo tanto de la necesidad de mayor aporte de agua. Recomendamos regar a media mañana.  
CONSEJO #2 Siempre y cuando tengas dudas mete un dedo hasta el nudillo en la tierra. Si notas que la tierra sigue húmeda no habrá que regar aún. 
3. Conoce los distintos tipos de riego 
Aunque parezca mentira también hay distintos tipos de riego. El más habitual y utilizado por casi todo el mundo es el riego por arriba de la planta. Con este método deberemos de tener cuidado que las hojas e incluso tallos no se mojen ya que se podrán desarrollar marcas de cal, quemaduras leves y hasta puede dar lugar a moho y hongos. Si decides utilizar este tipo de riego, asegúrate que el agua llegue hasta las raíces. El riego por abajo es ideal para plantas delicadas, como las orquídeas. Utiliza un plato hondo lo suficientemente ancho para que entre toda la base de la maceta, llena el plato hasta la mitad con agua y coloca sobre ella la maceta durante 10-20 minutos. De esta forma, la planta sólo absorberá el agua que necesita. Y por último, el riego por inmersión que consiste en sumergir la maceta en agua y dejar que el suelo se humedezca en su totalidad. Sólo recomendamos este tipo de riego para plantas que estén muy secas y lo hayan pasado mal por falta de agua. 
CONSEJO #3
Intenta siempre utilizar macetas con agujeros de drenaje y tira el exceso de agua después de cada riego para evitar que tu planta se ahogue.

4. La calidad del agua que utilizas sí importa
La calidad del agua que obtenemos de nuestros grifos varía según la ciudad en la que vivimos. Aguas que tengan más cal, calcio y flúor serán perjudiciales para tus plantas, por lo que hay que asegurarse de que el agua que se utiliza sea lo más natural posible. El agua más recomendada para regar tus plantas siempre será el agua de lluvia, seguida de agua destilada o agua embotellada. 
CONSEJO #4
Una forma de seguir utilizando agua de grifo, es asegurarse de hervir el agua y dejarla reposar durante 12 horas antes de regar tus plantas.
5. No te olvides de tus plantas cuando te vayas de vacaciones
La gran mayoría de las plantas sobrevivirán sin problema un fin de semana largo sin agua. Muchos cactus y suculentas estarán bien durante un par de semanas, pero para todas las demás plantas deberás tener un plan de acción antes de irte, sobre todo si no tienes a nadie que las pueda regar. Existen 3 trucos para evitar que mueran tus plantas:
  • Riego por goteo con botellas:  Una de las mejores maneras de reutilizar tus botellas de plástico este verano es utilizándolas para regar tus plantas cuando te vayas de vacaciones. Corta la parte de abajo de la botella y haz un agujero en la tapón. Coloca la botella boca abajo, cerca de la planta y rellénala de agua. El agua se escapará lentamente por al agujero del tapón a medida que la tierra se seque. En tiendas especializadas, existen boquillas especiales que podremos utilizar y poner en la boca en la boca de la botella.
  • Riego con cuerda de algodón: Coge un cordón de algodón y entierra uno de sus extremos en la maceta y, el otro en un cubo con abundante agua. Asegúrate de situar el cubo de agua en un plano superior al de las macetas. Las plantas irán absorbiendo el agua cuando lo necesiten. Este método es ideal para plantas muy grandes que no se puedan mover con facilidad de un sitio a otro. 
CONSEJO #5
Prueba el sistema de riego que vayas a utilizar varios días antes de irte de vacaciones para asegurarte de qué funciona y sepas qué cantidad de agua cada planta necesita.
Escrito por: selvaviva
 

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